Los dolores de cabeza son una de las consultas médicas más frecuentes. Pueden aparecer a cualquier edad y tener múltiples formas: desde la cefalea tensional, generalmente vinculada al estrés o la tensión muscular, hasta la migraña, un trastorno neurológico complejo que puede llegar a ser incapacitante e ir acompañado de náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz o al ruido.

Tradicionalmente, estas molestias se han explicado por factores neurológicos, hormonales o ambientales. Sin embargo, en los últimos años la ciencia ha empezado a mirar en otra dirección: la posibilidad de que, en algunos casos, los dolores de cabeza recurrentes estén relacionados con enfermedades sistémicas, como la enfermedad celiaca (EC).

Un reciente artículo de revisión, “Should We Rule out Celiac Disease in Recurrent Headache Disorders?” (Perilli et al., 2024), analiza la evidencia científica sobre esta conexión y plantea una pregunta muy interesante: ¿deberíamos investigar la celiaquía en personas que sufren migrañas u otros dolores de cabeza persistentes?

Qué sabemos sobre la relación entre celiaquía y migraña

Prevalencia de cefalea en personas con enfermedad celiaca: Las personas con EC presentan una mayor frecuencia de dolores de cabeza que la población general. En varios estudios incluidos, se reporta que tanto niños como adultos con EC tienen una prevalencia relativamente alta de migraña y otros tipos de cefalea.

Prevalencia de enfermedad celiaca en personas con cefaleas sin causa conocida: Algunos trabajos han encontrado tasas más elevadas de EC entre quienes sufren cefaleas recurrentes de causa no identificada (o “idiopáticas”). Esto sugiere que en ciertos casos, la EC podría pasar desapercibida si no se sospecha.

Efecto de la dieta libre de gluten (DLG): Una parte importante de la evidencia apunta a que, en los pacientes con EC que tienen cefalea, seguir una dieta libre de gluten estricto puede reducir la frecuencia e intensidad de los dolores. No es universal, pero los resultados son alentadores.

Tipos de cefalea más asociados: Aunque la revisión abarca diferentes tipos de cefalea, la migraña aparece con particular frecuencia como la forma en que se manifiestan estos dolores asociados con EC.

Importancia del diagnóstico temprano: Dado que muchos de los síntomas de EC son extraintestinales o inespecíficos, el diagnóstico puede retrasarse. La revisión sugiere que en personas con cefaleas recurrentes —sobre todo migrañas— sin causa clara, podría valer la pena incluir EC en los diagnósticos diferenciales.

Lo que aún no sabemos

  • Este artículo también recuerda que todavía nos quedan muchas dudas por resolver:
  • No siempre se distinguen bien los distintos tipos de dolor de cabeza, lo que dificulta la comparación entre estudios.
  • La mayoría de los trabajos son observacionales: muestran asociaciones, pero no confirman una relación directa de causa y efecto.
  • No está claro a cuántas personas con cefaleas recurrentes realmente les beneficiaría un cribado de enfermedad celiaca; hacerlo de manera universal no parece práctico ni eficiente.
  • Algunas mejorías tras la dieta sin gluten podrían deberse también a factores indirectos, como un mejor descanso o menor nivel de estrés.

Conclusiones

La evidencia actual sugiere que:

  1. Sí conviene considerar la enfermedad celiaca en casos de cefaleas recurrentes, especialmente migraña, cuando no responden al tratamiento habitual, aparecen desde edades tempranas o se acompañan de otros síntomas sospechosos.
  2. No se recomienda un cribado generalizado de celiaquía en todas las personas con dolores de cabeza, sino una evaluación dirigida según síntomas y antecedentes.
  3. En quienes ya tienen diagnóstico de EC, una dieta sin gluten estricta puede mejorar las cefaleas, aunque no siempre sea la solución definitiva.

Recomendaciones para pacientes

  • Habla con tu médico si tienes dolores de cabeza frecuentes y resistentes al tratamiento, menciona la posible relación con la celiaquía sobre todo si tienes antecedentes familiares.
  • Lleva un diario de cefaleas para identificar cuándo aparecen, su intensidad, desencadenantes y síntomas acompañantes.
  • Si ya tienes el diagnóstico de EC cuida tu dieta sin gluten, revisando tanto los alimentos como la contaminación cruzada.
  • Busca apoyo en asociaciones de pacientes, que pueden ofrecerte recursos y experiencias compartidas.